23 de marzo de 2014

DESDE EL CORAZÓN DE GALICIA: JULIA Y SIMÓN

Nuestros novios de hoy, Julia y Simón no son gallegos pero eligieron Pontevedra para celebrar uno de los días más importantes de sus vidas, así que en Volvoreta hicimos las maletas y allí que fuimos porque la tierra… es la tierra. Querían pasar un fin de semana con sus familias y sus amigos y aunque Simón es de Las Palmas, siempre veranea en tierras gallegas. Su primo les recomendó el lugar y les hacía muchísima ilusión que les casara su tía.

Tanto la ceremonia civil como la celebración fueron en el Pazo da Touza en Nigrán, un lugar con mucho encanto, una fachada de hiedra y musgo y un inmenso y espectacular jardín. Para ese día había una previsión de lluvia del 100%, tanto es así que habían contratado una carpa para la ceremonia civil. Sin embargo, no llovió en toda la boda, hasta que, al marcharse los últimos invitados, cuando subíamos las escaleras del pazo, empezó a llover. ¡Ninguno nos lo podíamos creer! Cosas mágicas que pasan en las bodas…
Simón es un romántico y un día llevó a Julia a cenar al mismo restaurante donde cenaron solos por primera vez, y escogió la misma mesa. Julia pensó que todo era casualidad, pero no…


Julia lució un diseño de Ohqueluna, con un bordado y base a la que iba cosida un broche de su abuela que llevó en el pelo de Carmen María Mayz, y sus originales zapatos de Magrit Couture.












 Los discursos de varias personas cercanas y de los propios novios, convirtió a la ceremonia en un ratito muy especial que nunca olvidaran. Todo salió tal y como lo habían soñado, en un sitio romántico y especial donde comieran de lujo y bailasen mucho.
 Varias de las invitadas, incluida la hermana de la novia lucieron unos tocados espectaculares, muchos de ellos de Rita Von.







  El tío de Simón les  preparó una sorpresa: aparecieron unos gaiteros en mitad de la ceremonia. Al son 'Fix you', de Coldplay su canción entraron en la carpa donde todo el mundo les esperaba para comer y luego abrieron el baile con la versión de 'She' de Elvis Costello de fondo. Fue todo muy emocionante, donde novios, invitados e incluso nosotras, no dejamos de reír y llorar.




























5 de marzo de 2014

ROCÍO Y JAIME, HISTORIA DE AMOR EN LA GRANJA

La boda de hoy es de unos novios muy especiales que eligieron el primer fin de semana de otoño para casarse,  justo el fin de semana en el que cambiaban la hora para tener así una hora más para disfrutar de su gran día.  Se casaron en la Iglesia de San Millán y lo celebraron en La Casa del Esquileo, todo en la provincia de Segovia.

Teresa Palazuelo se encargó del vestido de Rocío y cumplieron a la perfección con sus expectativas. Ella quería llevar el velo de su abuela y la tiara de la madre de Jaime para sujetarla detrás.  El vestido era muy elegante con unos detalles de pedrería en los hombros y escote en la espalda.









Segovia no fue una elección del sitio casual, se conocieron en La Granja hace casi diez años. Les hacía muchísima ilusión casarse allí, la Iglesia es una monada y el sitio fue una elección perfecta para tantos invitados. La preparación fue muy familiar. El padre de Rocío tiene un catering que se encargó de la comida y el montaje. Rocío participó de lleno en la decoración del sitio junto con sus tías y su suegra. Fue un proceso muy divertido y un lujo poder elegirlo todo.



























 Lo más divertido de la boda fue el show de la hermana y las primas de ella. En mitad del baile  sentaron a los novios y empezaron a hacer el numerito de Friends, que es un baile muy ridículo que Ross y Mónica tienen de pequeños. Rocío y su hermana se declaran unas frikis de la serie que confiesa, han visto 20 veces. Les hizo muchísima ilusión porque la verdad estaba muy currado.











Durante todo el día se les veía felices, no paraban de sonreír.  Dicen que si se volvieran a casar, intentarían parar el tiempo para que no pasara tan rápido.  Fue un día muy muy bonito en el que disfrutaron con todos nuestros amigos y familia. En Volvoreta confirmamos que como dicen fue estupendo y esperamos que no dejen nunca de sonreír.